Hannah y sus hermanas

Mickey: Como tenga un tumor cerebral no sé lo que voy a hacer.
Gail: No tienes ningún tumor cerebral. El médico no ha dicho que tengas un tumor cerebral.
Mickey: No, naturalmente no te lo van a decir, porque, bueno, ya sabes, a menudo los más débiles se desmoronan si se lo dicen.
Gail: Pero tú no.
Mickey: ¡Oh, Dios mío! ¿No oyes un zumbido? ¿Se oye aquí algún zumbido?
Gail: ¡Mickey, vamos, tenemos que hacer el programa!
Mickey: Ahora no puedo concentrarme en el programa.
Gail: ¡Pero si no te pasa nada!
Mickey: Si no me pasa nada, ¿por qué quiere que vuelva a hacerme pruebas?
Gail: Bueno, sólo quiere descartar algunas posibilidades.
Mickey: ¿Como cuáles? ¿Cuáles?
Gail: Yo qué sé. Cáncer, yo...
Mickey: ¡No digas eso! ¡No quiero oír esa palabra! No la pronuncies mientras yo esté en el edificio.
Gail: Pero si no tienes ningún síntoma!
Mickey: Escucha... ¡tengo los síntomas típicos de un tumor cerebral!
Gail: Hace dos meses pensaste que tenías un melanoma maligno.
Mickey: Naturalmente. Yo, yo... sabes perfectamente que yo... ¡me salió de repente una mancha negra en la espalda!
Gail: ¡Fue en la camisa!
Mickey: ¿Y cómo iba yo a saberlo?, Todos señalaban y decían que tenía una mancha en la espalda.



Voz de Mickey: ¡Me estoy muriendo! ¡Me estoy muriendo! ¡Lo sé! ¡Tengo una macha en el pulmón! ¿Quieres conservar la calma, por favor? No la tienes en el pulmón. La tienes en el
oído. Pero si es lo mismo, ¿no? ¡Oh, diablos, no puedo dormir! ¡Oh, Dios mío, tengo en la cabeza un tumor del tamaño de una pelota de básquet! -Creo que ahora lo noto cada vez que parpadeo! ¡Cielo santo! El médico quiere, quiere hacerme un escáner cerebral para confirmar lo que ya sospecha... Mira... haré un pacto con Dios. Te doy el oído, ¿vale? Que me quede sordo, y quizá ciego de un ojo. ¡Pero que no me operen el cerebro! ¡En cuanto se me metan dentro de la cabeza acabaré como ese desgraciado de la gorra de lana que tienen en la floristería para hacer los recados!


Mickey: No lo comprendo. Creí que esto os alegraría.
Padre: ¿Pero cómo nos vamos a alegrar?
Mickey: Bueno, porque jamás había pensado en Dios durante toda mi vida. Ahora pienso seriamente en ello.
Padre: Pero ¿el catolicismo? ¿Por qué no la fe de tu pueblo?,
Mickey: Porque empecé con mal pie en mi propia religión, ¿sabes? Ahora necesito un cambio dramático en mi vida.
Padre: ¿Y vas a creer en Jesucristo?
Mickey: Ya sé que suena raro, pero voy a intentarlo.
Padre: Pero, ¿por qué, Te educamos en la tradición judía.
Mickey: Vaya, sólo porque he nacido judío... Ya tengo edad suficiente como para tomar una decisión adulta, ;sabes?
Padre: Pero por qué Jesucristo? ¿ Por qué, por ejemplo, no te haces budista?
Mickey: ¿Bud ... ? Eso es completamente ajeno a mí. Mira, te estás haciendo viejo, ¿verdad? ¿No te da miedo morir?
Padre: ¿Y por qué iba a tener miedo?
Míckey: ¡Oh! ¡Porque dejarás de existir!
Padre: ¿Y qué?
Mickey: ¿Esa idea no te aterra?
Padre: ¿Y quién piensa en semejantes tonterías? Ahora estoy vivo. Cuando esté muerto, estaré muerto,
Mickey: No lo entiendo. ¿Entonces no tienes miedo?
Padre: ¿De qué? Estaré inconsciente.
Mickey: Sí, claro. ¡Pero no volver a existir de nuevo...
Padre: ¿Y cómo lo sabes?
Mickey: Bueno, las perspectivas no son muy alentadoras.
Padre: ¿Quién sabe cómo será? Estaré inconsciente o no lo estaré. En este último caso ya me las arreglaré. Y no voy a preocuparme de lo que voy a hacer si estov inconsciente.
Mickey (golpeando la puerta del baño): ¡Mamá, sal!
Madre (desde el baño): ¡Claro que existe un Dios, imbécil! ¿Tú no crees en Dios?
Mickey: Pero si Dios existe, entonces, ¿por qué hay tanta maldad n el mundo? A un nivel más simplista, ¿Por, por qué existieron los nazis?
Madre: Díselo, Max.
Padre: ¿Y yo qué diablos sé de por qué existieron los nazis? Ni siquiera sé cómo funciona este abrelatas.


Mickey: Verás, yo nací judío, ¿sabes?, pero el invierno pasado intenté hacerme católico y... y no era lo que yo buscaba. Estudié, hice un gran esfuerzo y me entregué de lleno, pero catolicismo para mí se queda en muérete ahora y paga más tarde, ya sabes. Y no conseguí aceptarlo. Y yo, yo lo que quería...
 
Delitos y faltas

Le prometí a tu padre en su lecho de muerte que te daría una educación refinada. Me temo que no deberíamos ir al cine todos los días. Sólo de vez en cuando, aunque me encanta. Mientras esperamos un taxi te daré la lección de hoy, ¿vale? La lección es: no hagas caso de lo que te enseñen los profesores, ¿sabes? No les prestes atención... Observa qué pinta tienen y así sabrás lo que es la vida.

Creo que allí veo un taxi. Si corremos un poco, se lo quitaremos a esa vieja del bastón que pretende cogerlo.
 
Annie Hall

Voz de Alvy: Me acordé de aquel viejo chiste, ya saben, es la historia de aquel tipo que va al psiquiatra y le dice: "Doctor, mi hermano está loco. Se cree una gallina", y el doctor le responde: "¿Por qué no lo interna?", y el hermano replica: "Lo haría, pero necesito los huevos". Pues bien, así poco más o menos como suelo ver las relaciones entre la gente. ¿Saben?, completamente irracionales, locas y absurdas; pero creo que las mantenemos porque... la mayoría de nosotros necesitamos los huevos.


Alvy: Pues claro, no tengo nada que hacer hasta mi sesión con el psicoanalista.
Annie: Ah, ¿vas al psicoanalista?
Alvy: Sí, desde hace sólo quince años.
Annie: ¿Quince años?
Alvy: Sí, le doy un año más y luego me iré a Lourdes.


No te metas con la masturbación. Es hacer el amor con alguien a quien yo quiero.
 
Manhattan

"Capítulo primero: Él era tan duro y romántico como la ciudad a la que amaba. Detrás de sus gafas de montura negra se agazapaba la potencia sexual de un jaguar." Esto me gusta. "Nueva York era su ciudad. Y siempre lo sería."


No creo en las relaciones extramatrimoniales. La gente debería aparearse para siempre, como las palomas, o los católicos.


Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista.
 
Maridos y mujeres

Gabe: Hay un cierto número de profesores muy, muy buenos que son famosos por seducir a sus alumnas. Ocurre porque es pan comido. Mire, ellas, ellas les admiran, y ellos son hombres maduros, y sus alumnas se sienten halagadas de que les presten atención. Pero yo nunca lo he hecho. Y no quiero decir que no lo haya pensado, en clase a veces, porque algunas de esas chicas son muy atractivas y muy interesantes. Pero yo nunca, nunca he tratado de impresionarlas. Nunca, nunca he engañado a July, ni a nadie en mi vida, de veras. Porque no, no es mi estilo. Pero una vez, hace muchos años, vivía con una mujer fabulosa y muy interesante, que se llamaba... Harriet Harmon. Me avergüenza confesarlo, pero Harriet Harmon sigue siendo el gran amor de mi vida. Tuvimos una relación muy apasionada. Yo la quería con todas mis fuerzas. Hacíamos el amor en todas partes. Era sexualmente devoradora. Hacíamos el amor en los ascensores, entre los arbustos v en casa de otra gente. En las fiestas nos escondíamos en el cuarto de baño y, me avergüenza confesarlo, cuando estábamos en el asiento de atrás de un coche ella, ella... nos tapaba con el abrigo y entonces, me cogía la mano de pronto y se la metía entre las piernas. Vamos, era realmente tremenda. Y, bueno, era extremadamente libidinoso. ¿Entiende lo que quiero decir?

    Quería hacer el amor con otras mujeres. Durante una temporada empezó a drogarse. 'Fumaba, rompía esa cosa que se esnifa en el momento de tener un orgasmo. Y, en fin, para mí fue toda una educación. Yo esta fascinado. Estaba completamente loco por ella.

    Al final ella acabó en un psiquiátrico. No tiene nada de gracioso, claro. Fue muy triste. Era estupenda, pero estaba como una cabra. Siempre he tenido debilidad por lo que yo llamo "mujeres kamikace". Las llamo kamikaze porque, bueno, se estrellan con el avión. Son autodestructivas. Pero se estrellan contra ti y tú te mueres con ellas.

    Pero mientras haya un reto, mientras haya alguna oportunidad de que la cosa resulte, o ninguna, aunque haya tremendos obstáculos, algo se estimula en mi imaginación. Tal vez porque soy escritor. Algún elemento dramático o estético entra en juego y me siento atraído hacia esa persona. Y si hay una cierta atmósfera dramática, entonces casi al momento me enamoro de la persona, me enamoro de la situación, en cierto modo. Y, la verdad, no me han ido muy bien las cosas.
 
 
¿Qué tal, Pussycat?

Michael: ¿Encontraste trabajo?
Víctor: Si. Encontré algo en un local de strip-tease. Ayudo a las chicas a vestirse y desnudarse.
Michael: Un buen trabajo.
Víctor: Veinte francos a la semana
Michael: No es mucho
Víctor: Es todo lo que puedo pagar
 
 
Sí, ¿pero puede hacer esto la máquina a vapor?

El sandwich fue inventado por el conde de Sandwich

1718: Nacimiento del conde de Sandwich en una familia de aristócratas...

1725-1735: Asiste a la escuela... toma contacto por primera vez con los embutidos y muuestra especial interés por los cortes muy finos de roast-beef y de jamón...

1736: Ingresa en la Universidad de Cambridge a instancias de sus padres para seguir estudios de retórica y metafísica, pero muestra poco entusiasmo por esas disciplinas. En constante rebelión contra todo lo académico, es acusado de robar pan y de llevar a cabo experimentos antinaturales con ese material. Las acusaciones de herejía determinan su expulsión.

1738: Conoce a Nell Samallbore, hija de un verdulero, y contrae matrimonio. Ella le enseñará todos sus conocimientos sobre la lechuga.

1741: Vive en el campo con una modesta herencia y trabaja día y noche, apretándose con frecuencia el cinturón para ahorrar y comprar comida. Su primera obra terminada -una rebanada de pan, otra rebanada de pan encima de la primera y un trozo de pavo encima de las dos rebanadas- fracasa miserablemente...

1750: En primavera, expone tres trozos consecutivos de jamón, uno encima de otro... Voltaire muestra su interés por conocerle.

1758: Su creciente aceptación entre los manipuladores de la opinión pública hace que la reina le encargue «algo especial» con motivo de un almuerzo con el embajador de España. Trabaja día y noche, experimentando con cientos de posibilidades y, por fin, a las 16 horas y 17 minutos del 27 de abril de 1758, crea la obra que consiste en varias tajadas de jamón cubiertas, por encima y por debajo, por dos rebanadas de pan de centeno. En un golpe de inspiración, adorna la obra con mostaza...

1769: En su residencia campestre, recibe la visita de los hombres más ilustres del siglo: Haydn, Kant, Rousseau y Ben Franklin se detienen en su casa, algunos simplemente disfrutando de sus admirables creaciones, otros con pedidos para llevar.

1778: Aunque envejecido, todavía investiga nuevas formas y escribe en su diario: «Trabajo hasta altas horas de la noche, en noches heladas, y tuesto todo lo que encuentro en un esfuerzo por mantener el calor». A finales de ese mismo año, su sandwich abierto de roast-beet caliente provoca un escándalo por su franqueza.

1792: Cae víctima de un genu varum que no puede tratar a tiempo y fallece mientras duerme. Es enterrado en Westminster Abbey, y miles de personas presencian su funeral. En esa ocasión, el gran poeta Hölderlin resume sus logros con una manifiesta veneración: "Liberó a la humanidad del almuerzo caliente. Todos estamos en deuda con él.»
 
 
Monólogo

...No tengo precisamente lo que se podría llamar el típico bronceado de actor de teatro. Ya saben, soy pelirrojo y tengo la piel blanca. Cuando voy a la playa no me bronceo: me fulmino...

...Yo era un niño muy sensible, un poeta. En mi clase había niños muy rudos. Había uno que se llamaba Floyd. Floyd solía sentarse en las filas de los del montón, en el colegio, ya saben. Mentalidad de vegetal, Me hice amigo suyo años más tarde, cuando ya éramos mayores. Le saqué una espina de la zarpa...

    Una vez, siendo niño, me dirigía a mi clase de violín. Bueno, pues cuando paso frente a los billares veo que Floyd y todos sus amigos están en la puerta. Se dedican a golpear los tapacubos de los coches en marcha que pasan por Brooklyn.
Yo pasaba por delante y él me gritó:
-¡Eh, Pelirrojo!
Yo era Un niño bastante engreído. Dejé en el suelo mi violín. Me acerqué a él y dije:
-Yo no me llamo Pelirrojo. Si quieres algo de mí, llámame por mí nombre: maestro Hevwood Allen.
Pasé aquel invierno en una silla de ruedas. Todo un equipo de médicos estuvo trabajando para extraerme el violín. Tuve suerte de que no se tratara de un chelo.



    En toda mi vida, nunca me he llevado bien con objetos mecánicos, sean del tipo que sean. Tengo problemas con cualquier cosa con la que no pueda razonar, o a la que no pueda besar o acariciar. Tengo un reloj cuyas manecillas, por alguna razón, giran en sentido contrario al de las manecillas del reloj. Mi tostadora hace saltar la tostada, la agita y la quema. Odio mi ducha. Si me estoy dando una ducha y a alguien en América se le ocurre abrir un grifo, yo lo noto; tengo que salir de la bañera de un salto, escaldado...

    Hace unos tres años decidí que no podía aguantarlo más. Una noche que estaba en casa convoqué a una reunión a todas mis posesiones. Reuní todo lo que tenía en el salón: la tostadora, el reloj, la coctelera. Nunca habían estado en el salón. Hablé con ellos. Estuve encantador. Empecé con un chiste, y luego les dije: «Sé lo que está pasando y quiero que lo dejéis ya.»

    Me dirigí específicamente a cada uno de los aparatos. Les hablé muy claro. Luego los devolví a sus lugares y me sentí mejor. Dos noches más tarde estoy viendo mi televisión portátil y de repente el aparato empieza a dar saltos. Me dirijo hacia él, -siempre prefiero hablarlo antes de liarme a golpes- y le digo: "Creí que va lo habíamos discutido. ¿Cuál es el problema?"

    El televisor continuó saltando arriba y abajo. Así que le golpeé, y me sentí bien golpeándole. Le di una verdadera paliza. Fue magnífico; hice pedazos la antena, Me sentí muy varonil.



 
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© Los autores: Mari Paz Hortelano Gómez e Iñaki Carrascal Mozo ©
Castrillo de Don Juan. Palencia. (España)
En la red desde el 15/03/1998 - Última modificación: 30/12/1998